|Una semana después|
Emily se encuentra aún acostada en la cama, anoche no pudo dormir nada, sería por los nervios.
Su madre entra en la habitación y la llama, moviéndola un poco, ella abre los ojos lentamente y se estira.
-Ya tienes el desayuno abajo, cuando estés preparada, nos vamos- dice en un susurro su madre.
Ella se levanta y se dirige al año, se da una ducha para despejarse y luego se viste: http://www.polyvore.com/aeropuerto_emily_james/set?id=57196528
Baja a desayunar, mientras su padre lee el periódico y su madre limpia un poco la cocina.
Después de desayunar vuelve al baño, donde termina de arreglarse, se pinta un poco y se alisa el pelo.
Vuelve a bajar con las maletas y salen de allí en un taxi.
(...)
Llegan al aeropuerto ese sitio lleno de gente ansiosa, corriendo para no perder el vuelo, y de policías vigilando...
Siempre odió este sitio, sólo cuando se tenía que mudar como hacía ahora.
-Señores pasajeros, les informamos que el vuelo con destino a California saldrá dentro de diez minutos, por favor acudan a la puerta 29. Gracias- dijo una especie de voz.
Ellos corrieron hacía la puerta 29, y se subieron al avión. Emily cogió el asiento al lado de la ventanilla, se puso el cinturón, cogió su IPod y sus cascos y puso música.
Se mueve hacía un lado, luego al otro, hace la croqueta varias veces y se levanta, no puede dormir.
Mira la hora en el despertador, son las nueve de la mañana, suspira y cae de espaldas a la cama.
No sabe que hacer hoy, es un día como todos, aunque está pensando que puede ir a dar una vuelta con los chicos a la bolera a pasar el rato. Sería una buena tarde.
Se pone recto y se sienta en la cama, observa su habitación, dios, sigue todo desordenado, ayer se le olvidó por completo. Como suba su madre y lo vea así, se llevará un castigo muy grande.
Se levanta de la cama, se pone un pantalón de chándal por encima, ya que estaba en calzoncillos. Hace su cama y recoge como puede su habitación.
Baja a la cocina para prepararse el desayuno, espera no tener que hacérselo y que se lo haga su mamá, pero ella no está en la cocina.
Pone cara rara, le da pereza hacerse el desayuno él sólo. Pero que se le va a hacer.
Se dirige a la nevera y saca la leche, se sirve en un cuenco y luego le añade los cereales preferidos.
Coge una cuchara y se lo come apoyado en la encimera.
Siente como alguien abre la puerta de atrás que da al jardín y entra en la cocina, dirige su mirada allí y ve a su madre.
-Hola hijo- dice jadeando.
-Hola- contesta con la boca llena.
Se traga lo que tiene en la boca y pronuncia unas palabras.
-¿Que te ocurre mamá?
-Nada, que acabo de limpiar la piscina y estoy cansadísima, pensé que de eso te ocupabas tú- dijo secándose el sudor de la frente.
-Si...bueno, estaba dormido- se excusa.
-¿Recogiste tu habitación?
-Um....sí.
-Pues yo subí esta mañana cuando aún dormías y estaba desordenada.
Justin frunció el ceño, le habían pillado.
-Lo siento...se me olvidó completamente. Pero ya lo hice cuando me levanté- sonrió.
Esperando a que su madre le perdonase. Y funcionó.
-Ah por cierto, hoy voy a quedar con los chicos y puede que vallamos a la bolera- dijo llevándose una cuchara de cereales a la boca.
-Vale, pero que no pase otra vez lo de tu habitación, intenta mantenerla recogida al menos una semana- dice su madre entrando al salón.
Justin acaba sus cereales y deja el cuenco en el fregadero. Se va a su habitación, se quita el pantalón de chándal y se pone un bañador. Va a darse un baño en la piscina.
El avión aterrizó y Emily despertó, debido a su padre que la zarandeaba de un lado a otro.
Bajaron y cogieron un taxi. Los llevaron a la casa donde residirían hasta Dios sabe cuando. Empezaría sus clases pasado mañana en su nuevo instituto, no le hace nada de gracia empezar de cero de nuevo, pero ya no hay vuelta atrás.
Baja las maletas del taxi y se acerca al porche. La casa es bastante bonita, es algo así:
Deja las maletas en el porche y espera a que su padre abra la puerta, ella mientras observa el paisaje. Respira el aire puro, o no tan puro, de California.
El ambiente era cálido, era muy agradable y se estaba cómodo allí.
Cuando su padre abrió la casa, ella entró con sus maletas y observó la casa detenidamente, había una especie de entrada y a la izquierda estaba el salón, que era algo así:
Y justo a la derecha estaba el comedor:
Mas hacía delante hay una puerta a la derecha que conduce a la cocina:
Y todo recto conduce al jardín, con una piscina bastante grande, por así decirlo:
Sube a la planta de arriba corriendo y observa cada habitación, en una hay como una especie de cine, es para ver películas, en otra hay una cama de matrimonio, esa sería su habitación:
Sigue más adelante y abre otra puerta, es el baño.
Sigue el pasillo hasta llegar a otra dos puertas una enfrente de la otra, abre primero la de la izquierda y es una cama simple, sería la habitación de invitados.
Luego abre la otra de enfrente y hay otra cama de matrimonio, esa sería para sus padres.
Mientras tanto en la bolera....
-Oh tío, por uno no hago "strike"- grita Ryan cabreado.
Todos ríen, ahora es el turno de nuestro chico malo, Justin.
-Vamos, bro. Haber que sabes hacer esta vez- bromea Christian.
-Te callaré esa bocaza, Chris- dice cogiendo la bola pesada, la de diez kilos. Se concentra y corre hacía la pista y lanza el bolo, se queda en la misma posición que al lanzarlo y espera a que llegue.
Por suerte los cae todos y grita.
-Chúpate esa, Ryan- sonríe victorioso.
Ahora es el turno de Chaz, lleva muy pocos puntos, con lo cual va el último, nunca se le ha dado bien este juego, pero bueno alguna vez tendrá que ganar ¿no?
Coge la bola de nueve kilos, introduce los dedos en los agujeros y la mantiene firme cerca de su pecho. Coge carrera y lanza la bola, espera impaciente a que tire todos los bolos pero por desgracia sólo caen tres.
Se maldice por lo bajo y de nuevo coge otra bola, la roja haber si esta vez puede hacerlo con una que pese menos.
Se concentra y de nuevo corre y lanza con mas fuerza la bola. Esta vez los cae todos de una vez. aunque en dos tiros, algo es algo.
Y así pasan la tarde juntos, entre risas y mas risas.
Mientras en otro lugar de California, Emily sale a dar un paseo, para conocer un poco el lugar. La verdad es un lugar acogedor y agradable, no hay vecinos molestos y cree que puede vivir aquí perfectamente.
Pero lo que no sabe es que en esa misma calle por donde ella está paseando, en una de esas casa de dinero, vive un chico, que le llamará la atención, aunque ella no quiera, y ese chico es el que tú estás pensando ahora mismo.
Pero ese chico ahora mismo no se encuentra en su casa, con lo que no puede conocerlo, ni verlo. Pero pronto llegará esa ocasión. Tiempo al tiempo.
Mientras camina llega a un parque un poco solitario por no decir bastante, está lleno de patos y tiene un estanque a lo lejos, es muy bonito. Se acerca a uno de los bancos y allí se sienta, mientras manda con su móvil un mensaje vía whatsapp a todas sus amigas.
"Ya he llegado a California, y no veas como está esto de sólo, no tiene el mismo ambiente que allí en Chicago, os echo de menos"-decía en el mensaje.
Esto de estar sin sus amigas se hará muy raro, ya que no puede cotillear de nadie, ni hablar en persona. Aunque seguirá en contacto con sus amigas.
De repente ve pasar a un grupo de chicas, concretamente a tres de ellas, una de ellas está riéndose pero no sabe de quien, cuchichean en bajito, con lo que no puede oírlas. No le da importancia y sigue chateando con sus amigas.
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CONTINUARÁ.
Espero que os guste, no tenía mucha imaginación, lo siento.
Dejad vuestros comentarios en la foto. ¡Ah! y he creado una página para las que leen mi novela, uniros por favor. Os la dejaré en el comentario :)
Besos.




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Siguienteee, diossss!! me encataa tu novelaaa, espero el capi 3 con impaciencia!!! (L)
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